
Nada como su olor en mi almohada y su manía de perderse entre mis sábanas. Ni los dioses del Olimpo la hubieran engendrado con semejante divinidad.
Las voces desgarradas. Los corazones? Rotos, como las costuras, que se abrían al ritmo de mis heridas.

Vivir sin tí,
Mi juego sucio, sus viejas trampas.
Yo te escondía la ropa, y tu dabas patadas al compás de un "te vas a enterar" que lo endulzaba todo.
yo en cambio, de hacerte
rabiar.
No te lo negaré-
He visto cenicientas con el doble de prisas y ni siquiera la mitad de principes que ella.No te lo negaré-
quemar Madrid.
Y si somos lo que comemos yo quiero ser tu todas mis noches, ven y cánsate conmigo pero no de mí.
"La vida es como una montaña rusa" -decías. "Unas veces estás arriba y otras abajo, pero cuando te pone del revés pronto llega la recta y todo vuelve a la calma."
Clavó su tacón de aguja en el asfalto hasta que sonó en mi epicentro. Mientras, termina de pisar la colilla con ese movimiento de tobillos que causa revolución.
"Ni yo soy tu musa, ni tu me guardas adoración." Qué bien me conocía, a veces incluso mejor que yo mismo. Siempre supo predecir la tempestad antes de ver la tormenta. Quizá por eso la vida me haya tratado así. Aprenderé a odiarte, tu a odiarme como nadie nunca me haya echado de menos.
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