miércoles, 8 de mayo de 2013

Veintiuno y nubes



Déjame que te explique, 

ahora que yo tengo tiempo para escribirte 

y tú lo tienes para seguir sin leerme.



Déjame que te diga que,

aún sigues siendo aquella curva cabrona 

que te encuentras en cada carretera. 


La curva de los sustos, la de las anécdotas.
La curva de los cambios bruscos de velocidad, 
la de los frenazos repentinos.
La curva de los cadáveres,
víctimas de choques con una realidad  que vino de golpe,
o quizá de las paradas que sufren los motores con tanto
sube-y-baja
de ritmos cardíacos e impares.


Siempre has sido un cabrón, sí, 
de los buenos. 
No todos saben crear sensaciones-montaña rusa,
muy pocos consiguen que tras poner los pies en el suelo
cabeza y tripas te pidan otro viaje.


Eras la curva repentina. Más aun que un diluvio en plena Puerta del Sol un mes de Agosto. Eras ese «peligro de accidente» del que no avisaba ninguna señal. Y justo ahí estaba tu encanto, en lo imprevisible. Ese no saber si ibas o venías, si querías u odiabas. Esa facilidad de dejar la vida olvidada a su suerte en una boca de metro, de madrugada y sin paraguas, mientras que el invierno echaba un pulso a dos alientos que al final siempre ganaban por goleada. 

Todo por demostrar la doble suerte de esa teoría de la probabilidad y su imposibilidad de fallo aplicada a nuestra historia.

Hasta que llegó la contradicción que partió en dos la teoría y convertió en caída libre la montaña rusa de sensaciones. Y ahora todo es tan contrario que la probabilidad escribe en las paredes y busca por las calles encharcadas un resquicio de esperanza para hacer la teoría cierta. Ahora todo es apostar pares y que salgan impares. Lanzar una moneda esperando cara y que sea cruz. Ir a 200km/h y sin frenos:

una hostia,
otra,
otra, 
otr...

y tú, bueno,

parece que no cambias, sigues jugando,
como a ti te gusta, con tus reglas, 
haciendo daño,
daño,
daño,
dañ...

y sin embargo
desde las alturas, con los pies en el suelo
y aire soplando 31 de Diciembre, 
cabeza y tripas siguen pidiéndome otro viaje.

1 comentario:

  1. Es precioso. Me encanta esa manera que tienes de entrecortar las líneas y cambiar la disposición, le da mucha dinámica a la lectura. Lo hace aun más bonito.
    Te sigo, pero desde ya, hasta en twitter.
    Un besazo!

    http://perdidasentrelineas.blogspot.com.es/

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