sábado, 26 de abril de 2014

Noches de bohemia

Si se juntan cinco personas, quince cervezas y un folio en blanco explotan muchas cosas
por dentro y por fuera

Hora aproximada: rondando las doce

I
 Ahora, que la noche parece estar en perfecta sintonía
y apareciste tú
y yo, sentados en el sofá
donde duermo los miedos, borracho de ayer
y no hoy, ni mañana, para no perder la costumbre de vivir en la nostalgia


II
No sé lo que somos, pero estamos
entre el trigo y el centeno, bajo el sol
que no se queda, el que se va, el que me gusta
tanto como la cerveza, tanto que siempre sobra la última
expiración, e inspiración, después


III
Por qué te fuiste a Yugoslavia, me dejaste solo en la cama
blanda, blanda, redonda y azul
cielo, despejado, sin previsiones de lluvia que nos empañe la sonrisa
hipersensible, en corazones de piedra,
con perros, guitarra, cerveza y manta


IV
Dulcemente golpea
violento, pero sin llegar a dar miedo
pero sí un escalofrío, de los grandes, de ¡qué bonito eres, mundo!
me iré, pero volveré contigo otra vez, tumbados en la cama
deshecha y desordenada, pero guardando la compostura, y nosotros dentro


V
Mira qué bonitas nuestras noches de bohemia
y pregunto, ¿en qué momento la cerveza empezó a saber tan dulce?
dulce como el plato del día, amor con melancolía
de vino y alcohol fuerte, de pipa y poemas de Apollinaire en la noche parisina
la cerveza, sabe mejor negra



Qué choque de vasos y personalidades
feliz lluvia polaca en envase de cristal
y gracias.

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