sábado, 22 de junio de 2013

La absurdez de ahogarse entre los posos del café

Despierta por la mañana y se agarra a las sábanas como si ellas fuesen la cuerda que cuelga desde la superficie, y llega hasta el fondo del pozo en el que se ve hundida. Anda por el pasillo descalza, haciendo un vago intento de camuflar el sonido de sus pasos. Pide auxilio mirando hacia abajo al remover el café. Y la música es una puta cuando más necesita encerrarse en si misma.

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