lunes, 19 de agosto de 2013

36 letras y exceso de espacios

Aprovecho la brisa que hace bailar a las cortinas para ordenar mi desastre
o desordenarlo un poco, 
qué más da. 


Vi tu sonrisa de medio lado, la arruga que te nace entre ceja y ceja

y sufrí un dejavu que hizo nacer terremotos
que rompían la calle
a través de los que emergían raíces 
de árboles que salvaban del sol en meses acabados en -bre.


Y claro,

qué vas a saber tú de cómo aprietan los resquicios de aquello en los tobillos
lo bien que saben frenar a quien intenta huir


Me dejaste ahí, rebosante de contradicciones,

con el cielo reflejado en tu pelo
cegándome más que un eclipse
Busqué la salida más abajo, 
en el color de un futuro inexistente, que no es nuestro,
marrón, o quizá tirando a negro
y yo que sé, me dieron ganas de quedarme.

Nunca está de más reflejarme en tus pupilas,
siempre ha sido mi sitio favorito para perderme
y volverme a encontrar.

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