miércoles, 21 de agosto de 2013

Garabatos y cabeceos

Quizá querer sea distinto a querer por querer, 
no sé si me entiendes.


hoy
cielo que se salva

más turbio que el techo de las afueras parisinas
el ambiente

querer por querer, ¿cómo se mide eso?
diferenciarlo se nos escapa
qué putada 


ayer 
fue final 

de antiguos principios
y principio
de finales no cerrados

el problema viene ahí, 
descoser una herida 
es crimen
en la supuesta ciudad del amor
aquí,
en doble fila de asientos impares
pared transparente
y déficit de transparencia


 suena mi banda sonora

me mira
la rechazo
y lo transmite

hoy va vestida
de puta




Me gusta el extrarradio de las ciudades por la misma razón que no me gusta conocer a una persona del todo. Las corazas crean incertidumbre. La magia aparece con las ganas de saber, y desaparecen cuando se sabe demasiado. Encuentra tú el límite. Es algo parecido a enamorarse en un vagón de metro. Gritas desde dentro y sonríes hacia fuera. En cada estación cruzas los dedos por un tramo más. Y cuando llegas al límite de retención, las puertas se abren y tu romance de la fila paralela manda la no-relación a la mierda. Y tú sonríes mordiéndote los labios, esperando a que se de la vuelta, pero no. Y joder, por qué no le habré propuesto compartir asiento. O la vida. Pero preguntarle su nombre, edad o su talla de zapatos hubiese significado crear grietas sin necesidad.

Y bueno, esto es un poco lo mismo.

1 comentario:

  1. Demasiado largo en mi opinión pero prosigue con ello da gusto leer así @a_canuck

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