Aún recuerdo la última frase, la última promesa
tu carta
mi suicidio
hablabas de un 'hasta siempre' insustancial
de no se qué de no volver a saber nada del otro
y yo llenaba el sol de lluvia
pero nada,
el arcoiris había recibido una carta de despido
o eso decían
qué putada de día, de noches,
cómo dolía vivir la cuesta de enero cada lunes
encontrar un precipicio al final del todo
y no la cima
las puñaladas más precisas no dejan restos
de sangre
solo provocan divorcios de pestañas,
obligándolas a desbordarse;
no sé si me entiendes
escribiste una nota, al menos
y eso fue la respuesta al -¿volverás?- que callé
por miedo
caminaba por la calle, por tu calle,
cogiendo aire en cada esquina por si nos cruzábamos
pero nunca estabas
y de haberlo estado, ¿qué hubieses hecho? dime
es díficil no ser visto cuando huyes
frente a frente
en línea recta
así que jugué a correr por los callejones
con las mismas ganas con las que te buscaba
las cosquillas
antes
y con las prisas te perdí
la pista
hasta ahora
me encanta la foto
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