miércoles, 29 de abril de 2015

Implosión.

Iba con destino a los brazos de los que huí porque en lugar de quitarme el frío levantaban la costra de todas mis heridas y mi interior tiritaba. Ese era mi destino. Lo era porque a pesar de la sangre en el suelo y los gritos sin voz, sus dedos tiraron de la cuerda que me ataba al último trozo de tierra que iba deshaciéndose bajo un barranco sin cama hinchable al final. Llevo esa cuerda de cinta de pelo, y en mis momentos más libres tiro de ella y me dejo bailar. 
Iba con destino fijo y sentada con las rodillas juntas. 

Solo  hablo de esto para recordarme una vez más que a veces el mundo reflejado en un cristal dice más que el mundo visto desde un ojos. Claudia dice que nunca había conocido a alguien que escuchase música durante tan poco tiempo al día. Yo respondo siempre que la escucho cuando tengo que, sin gastarla o desgastarla, porque sí, quemo, repito y grabo todo aquello que me despierta. 
Hoy me he despertado.
/ventana/mensaje/sol/vida/risas/agua/cielo/asfalto/coches/pisadas/sonrisa/
He llegado a casa y me he dejado llevar por el presente, como si el pasado se hubiese escapado y dijese que ya solo vuelve de vez en cuando. He leído una frase de esperanza y minutos más tarde una bofetada me he acariciado la mejilla y me he puesto a reír.
No tengo ni idea de qué está pasando, pero lo que siempre hubiese sido un día normal se ha convertido en un día precioso. Se me abre la boca con carcajadas incotenibles.
No sé qué coño pasa, pero pasa y no me inquieta.

Ya es hora de dejar de sorprenderse por tener ganas de sonreír por dentro.
 
Casi siempre por dentro, desde hace pocos "ahora"

27/10/2015, Madrid.

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