Yo fui nada
en un mundo que pedía todo.
Yo fui poco
en un grito que pedía más.
Yo fui eso,
un menos encarcelado por dos puntos,
una división eterna e interna,
una mierda de resultado.
Yo fui deuda
que escuchaba detrás de la puerta
el golpear de los nudillos
de un cobrador de impuestos,
el balón quieto en el centro del campo
durante el último minuto
de la final de una champions
en la que nadie se mueve
y la afición susurra.
Yo fui tensión y miedo,
a la vez y todo junto.
Yo amé siempre y amé nunca,
viví por y viví contra,
quemé poemas, soplé sus cenizas,
encendí un cigarro
y empecé a recitarlos de memoria.
02/2015

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