sábado, 28 de septiembre de 2013

Borrachas y preciosas

ensayo de un escándalo:
 

23:01



¿ya hueles la poesía o son imaginaciones mías?



23:04



te veo sonriendo en la entrada

guiñando un ojo al puerta,

veo una pareja de sombreros

y un trío de cervezas







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estreno del escándalo:



me quito el sombrero por esta noche

por la rubia artista de la chaqueta vaquera

la que sonríe al escuchar poesía

recita en voz alta los versos que guarda

en su nombre de seis letras, mismo número

que el nombre de la firma de cuadros

con inicial ge



hemos gastado más en cerveza que en libros

y brindo por ello

volvemos a casa con reliquias en los brazos

y en los bolsillos

porque a veces

el impulso de Escándar de grabar en pieles ajenas

lo que sale de dentro

también es un tipo de arte



yo grito rozando el cielo del metro,

ella se empeña en decir que es el techo

con una flecha en el brazo que dice:

“sigue buscando”

y a mi me parece una gilipollez buscar

lo que ya he encontrado:

a ti,

que caminas haciendo bailar a las aceras

y creas olor a primavera con paleta, pincel

y prados llenos de tragedias dispuestas a ser

deshojadas;

a ti,

que ahogas mis fantasmas en posos de un café

que he cambiado por un par de jarras frías

y un cigarro,

a ti,

que enseñas a derrumbar mitos, y demuestras

que invertir el tiempo en salas de bajo techo

y poesía en voz alta

es la mejor manera de enmarcar un viernes

o casi, casi,

casi mejor que una moneda contra un cristal

dando bola a otra ronda de felicidad

en envase de lata



ayer le pedí tres cifras,

“y se supera la agonía entre despiertos y dormidos”

contestaron,

escondidas en el antepenúltimo verso

de la página setenta y dos

de una antología de no se qué escritores bárbaros

que podrían volver cuerdos

a los psicólogos del bloque de en frente

que “sigan buscando” ellos

en el reflejo gris de sus espejos



último botellín en posición vertical

me lío uno y nos vamos

último del último botellín

¿y vosotras escribís? y tú,

dame tu número, o tu nombre

último del último del último

al final me lías tú



acabamos despidiéndonos dos veces

porque una sabe a poco

y tres son demasiadas,

gritan las puertas del metro de la línea uno

que volvamos a la espuma de la última botella,

que nos hemos olvidado los últimos resquicios

de vergüenza, 

dicen





así que una vez más

me quito el sombrero por esta noche

por la rubia artista de la chaqueta vaquera,

por el cambio de mi número por un sombrero

unos cuantos versos

y el doble del triple de cervezas

que llevábamos en mente,

por su picardía,

por nuestra desobediencia



y brindo una última vez

pero no por su sonrisa, que la tiene

esta noche el cristal choca

porque sabe sonreír


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